cómo cuidar la piel de las manos al escalar

Cuidado de manos y piel al Escalar

La piel de las manos seguramente es el elemento más diferenciador de los escaladores. Una piel gruesa y resistente, a la vez que flexible. Debe ser capaz de adaptarse a las incumbencias del tiempo, de la roca y de las tareas cotidianas del día a día.

A pesar de su importancia y su accesibilidad, todavía resulta un órgano incomprendido. De hecho, no dejan de aparecer nuevos estudios sobre funciones de la fascia, directamente relacionada con la piel.

Si algo he aprendido con el tiempo, es que hay varios tipos de pieles. Además, la genética, la nutrición y el entorno también influyen. De ahí que sea un tema tan personal, en el que cada maestrillo tiene su librillo.

TIPOS DE PIEL

Hay cuatro tipos de piel.

La piel varía mucho de una persona a otra. En términos generales, se consideran cuatro tipos de pieles:

  • Piel “normal”, eudérmica o equilibrada.
  • Piel seca. Produce menos sebo que la anterior. Esta falta de humedad reduce su carácter protector frente a las amenazas externas. Además, le costará más recuperarse de tus escaladas, con más tendencia a agrietarse fácilmente.
  • Piel grasa. Al contrario que la anterior, esta piel destaca por la seborrea o producción excesiva de sebo. En los escaladores, este tipo de piel les hará depender excesivamente del magnesio al tener las palmas constantemente sudorosas. Además, también tenderán a perder capas de piel con facilidad.
  • Piel mixta. Es aquella en la que se dan distintos tipos de piel, según la zona del cuerpo.

A la hora de comprar un gel o cosmético, siempre suelen ir enfocados a un tipo de piel u otro.

NUTRICIÓN, AMBIENTES E HIDRATACIÓN

Escalar con humedad es lo peor para la piel.

La nutrición también tiene una gran influencia. Una dieta nutricionalmente densa ayudará a que tu órgano cutáneo funcione correctamente, recuperándose mejor entre sesiones de entrenamiento y escalada. Eres lo que comes, y tu cuerpo creará nuevas células con lo que tu le alimentes.

El ambiente en que se desarrolle tu escalada también será determinante. La humedad es lo peor para escalar. Las capas de piel vuelan. Aunque si estás en tus primeros pasos en la vertical, seguramente ni lo notes. Los escaladores avanzados dan mucha importancia a este factor. Una ligera brisa, en la dirección adecuada, puede marcar la diferencia entre un perfecto día de escalada u otro repleto de escaladores colgados de sus cuerdas, y quejándose del tacto.

Somos un 70% agua. Una hidratación correcta no debe faltar. Ya que maltratarás tanto tu piel probando ese dinámico una y otra vez, al menos, dale water, my friend.

EMPEZANDO A ESCALAR. CREANDO CALLO

El cuidado de la piel te ayudará a minimizar los daños.

Cuando empiezas a escalar, el aguante de tus antebrazos es el factor más determinante en tus progresos. Pero al cabo del poco tiempo, aparece otro aún más doloroso que un antebrazo “empopeyado”: el dolor de la piel de las manos.

Esa sensación de quemazón, con las palmas de las manos al rojo vivo. Te preguntas que cuándo inventarán unos guantes para escalar. Pues esos guantes existen, pero no se venden. Esos guantes se fabrican a base de capas de piel y, únicamente, hay una manera de conseguirlos. Frecuencia y constancia.

Verás como, a las pocas semanas, eres capaz de aguantar largas sesiones de entrenamiento y días de escalada en roca. Sin embargo, eso no te exenta de sufrir ciertos males agudos o lesiones cutáneas, más o menos profundas. Pero un cuidado de tu piel te ayudará a minimizar esos daños.

LA TÉCNICA IMPORTA

Con el tiempo te irás dando cuenta de lo que puedes ahorrar con la correcta ejecución técnica de tus movimientos. No sólo a nivel energético, si no también de la piel de tus manos.

Un mayor control de tus movimientos te proporcionará una mayor precisión. El tener que acomodar cada vez las manos a los agarres, buscando la posición óptima, hace que frotes tu piel contra la superficie. Al repetirlo constantemente, irás perdiendo capas.

En ocasiones te convendrá pasar corriendo por cada presa, yendo rápido a la siguiente. Entrena este tipo de escalada en el rocódromo y ganarás mucha fluidez. Otras veces tratarás de aguantarte en la presa por la fricción, aplicando la menor fuerza posible. Si lo repites en exceso, te acabarás quedando sin piel.

TU PIEL SE ADAPTA A LA ROCA Y A LOS ESTÍMULOS

Si dejas de escalar un par de semanas, alucinarás viendo cómo empiezan a caerse esas capas de piel que tanto ha costado conseguir.

Una vez que consigas una buena piel en las manos, callosa pero resistente, no te creas que eso ya es para siempre. Todo en tu cuerpo está en constante cambio. Lo mismo ocurre con la piel de tus manos y sus estructuras blandas. Si dejas de escalar un par de semanas, alucinarás viendo cómo empiezan a caerse esas capas de piel que tanto ha costado conseguir.

Tu piel también se adaptará al tipo de roca y estilo de escalada que más practiques. Responderá de manera diferente al tipo de agarres, grano y textura de la roca. Si sueles escalar en arenisca, tu piel será más suave y sensitiva. Sin embargo, para soportar el granito necesitarás una piel mucho más dura.

LA PIEL DE LAS MANOS

Si tu piel no resiste, no podrás escalar lo que te gustaría.

Cuando acudí al workshop de Patxi Usobiaga, una de las cosas que más me llamó la atención era la importancia que daba a la piel. Ciertamente, puedes estar 3 meses entrenando para un viaje de escalada que, si tu piel no resiste, no podrás escalar lo que te gustaría. En muchas ocasiones te verás obligado a descansar, aún sintiéndote en plena forma, para recuperar piel de las manos o porque te has hecho alguna herida.

Así que lo que aguante la piel de tus manos estará por encima de lo que tus músculos sean capaces de soportar. Es decir, si te falta físico podrás escalar, aunque no encadenes. Si te duele la piel, la simple idea de escalar te producirá dolor.

Además, si sufres un constante dolor no podrás meterte en el flow. Te perderás la magia de la escalada.

CUIDADO DE LA PIEL DE LAS MANOS EN ESCALADORES

DURANTE LA SESIÓN DE ENTRENAMIENTO O ESCALADA

Con respecto a los tipos de piel que hemos comentado antes, los diferenciaremos entre los que tienden a sudar y los que tienen la piel seca.

MANOS SUDOROSAS CON PIEL GRASA

Sufren mucho en verano y pierden piel con facilidad.

Los escaladores con este tipo de piel sufren mucho en veranoPierden piel con facilidad, y por mucho magnesio que utilicen, nunca es suficiente. Al final acaban recurriendo a una serie de trucos:

  • Aplicar magnesio líquido a pie de vía, antes de comenzar a escalar. El magnesio líquido es magnesio y alcohol, puedes comprarlo o fabricarlo tú mismo.
  • También puedes aplicarte directamente alcohol, que secará al instante la piel de tus manos.
  • Otros escaladores usan crema antihydral. Es un agente de secado, cada vez más popular. Lo normal es aplicarlo la noche antes, aunque hay quien lo aplica las horas previas e, incluso, al inicio de la jornada de escalada. Ándate con ojo y sé gradual en su utilización. No te pases y acabes con unas manos secas y agrietadas.
MANOS CON LA PIEL SECA

El magnesio aumenta su predisposición a grietas y cortes.

Aunque se tenga menos dependencia del magnesio, éste tiene una función psicológica y de confort. Su uso en este tipo de piel hará que se reseque aún más. Una piel reseca está predispuesta para grietas y cortes.

Aunque en general no se recomienda usar crema hidratante durante la jornada de escalada, conozco casos extremos a los que les funciona bien. Puedes probar a aplicarte una crema hidratante de rápida absorción nada más bajar de la vía. Yo en mi caso, sobre heridas delicadas o partes concretas que van perdiendo piel, aplico la versión en barra de Climb On. Gracias a su sistema en barra sólida, puedes aplicarla con precisión sobre la zona concreta. Además, al no resultar apenas grasa, podrás seguir escalando con tranquilidad.

TRAS LA SESIÓN DE ESCALADA O ENTRENAMIENTO

Al terminar de escalar, lávate las manos cuanto antes. Pule las asperezas y aplica crema hidratante.

Lo que no debería faltar, nada más acabar la sesión de rocódromo o roca, es la higiene. Lavarte las manos, para quitar el magnesio y la suciedad. Los siguientes pasos son para todos, independientemente de tu tipo de piel.

  • El carbonato de magnesio seca la piel. Cuanto antes lo limpies, más pronto volverá a su nivel de hidratación óptima para recuperarse.
  • La suciedad puede infectar las heridas; incluso algunas de las que no tengas ni consciencia. La cuerda acumula mierda y el grigri suelta aluminio. Mejor limpiarte cuanto antes con abundante agua y jabón.
  • El siguiente paso, una vez estés en un lugar cómodo con las manos secas, es limar y pulir asperezas e irregularidades. Aunque la mayoría de los escaladores dejamos este paso para el inicio de la siguiente jornada, el mejor momento es aquí.
  • Al final, aplica una pomada hidratante y regeneradora. Hay muchas marcas y tipos. Encuentra el que mejor te funcione a ti. Si además has hecho el paso anterior, la piel de tus manos estará lista para absorber gran cantidad de crema en segundos.
YEMAS DE LOS DEDOS DESGASTADAS O “ROSITAS”

Las yemas se vuelven rositas y empiezan a supurar un líquido acuoso.

Ese momento, tras uno o dos días de escalada, en que las yemas se vuelven rositas y empiezan a supurar un líquido acuoso. Es más común en pieles grasas y que tienden a mantenerse sudorosas. También en escalada sobre regletas y gotas de agua, en caliza o granito.

En general, un día de descanso suele ser suficiente para que se recuperen. Aprovecha este día para mantener las zonas hidratadas y nutridas con una buena crema. Para prevenir o retrasar llegar a este punto, adquiere la costumbre de limpiar e hidratar las yemas tras cada día de escalada. Cuidado con hacerlo antes o puedes perder adherencia.

 

GRIETAS O CORTE EN LA PUNTA DEL DEDO (YEMA)

Igualar la superficie de la herida quitando las pieles laterales, acelera su recuperación.

Sin duda, la peor de todas y la que, probablemente, te haga tener que frenar unos días la escalada. Puede suceder escalando, al agarrar de manera imprecisa una presa cortante; o en casa, cortando con un cuchillo. Según su profundidad, puede llegar a demorarse una semana o más en curarse.

Lo mejor para tratarlas es quitar las pieles laterales de la herida, igualando la superficie todo lo posible. Puedes ayudarte de un cortauñas, unas tijeras y un papel de lima. Una vez arrancada toda esa piel muerta, desinfecta e hidrata. Puedes agregar alguna pomada antibiótica.

Si en tu trabajo tratas con objetos sucios, cubre la herida con esparadrapo. Puedes poner algo de pomada en su interior. Pero en cuanto puedas, quita ese esparadrapo y deja que la zona se oxigene. Eso acelerará su recuperación.

BOCAS, ALETAS, COLGAJOS O CALLOS ARRANCADOS 

Precisará una “mini-cirugía” por tu parte.

Esta herida suele resultar muy desagradable ya que, en muchas ocasiones, precisará una “mini-cirugía” por tu parte. Si te ocurre al principio del día de escalada o a mitad de una vía larga, límpiala y cúbrela con esparadrapo. Ya volverás a ella cuando acabes.

Una vez finalizada la jornada, ya con calma, deberás prestarle más atención:

  • Si tiene el trozo de carne colgando, lo mejor es recortarlo con unas tijeras o cortauñas. En su ausencia, todos hemos recurrido a los dientes alguna vez.
  • A continuación, lima los bordes que sobresalgan y limpia bien la zona.
  • Añade alguna pomada antibiótica y cúbrelo con gasa y esparadrapo.
  • Al día siguiente, quita este recubrimiento y deja que respire.

Es un tipo de lesión bastante común entre los escaladores. Sobre todo si se unen unos callos sin limar y una escalada dinámica poco precisa, ya sea por cansancio o falta de conocimiento sobre las presas. Si miras perfiles de escaladores profesionales por Instagram, verás más de una foto de este tipo de heridas.

AMPOLLAS

Las ampollas son esas burbujas llenas de un líquido acuoso. Si se te revienta, cúbrelas con esparadrapo y vuelve a ellas al final de la sesión para limpiarlas profundamente y aplicarles alguna crema antibiótica.

Dicen que es mejor no reventarlas para que cure antes. En este sentido, jamás he resistido la tentación.

CONCLUSIONES

Más allá de tu fuerza y tu técnica, la piel de tus manos determinará cuanto podrás escalar durante el rock trip, el fin de semana o la larga jornada veraniega en roca. Lo bueno es que, al igual que las dos anteriores, también es entrenable.

Todo en tu cuerpo se adapta a los distintos estímulos que le apliques. Lo mismo ocurre con la piel de tus manos y sus estructuras blandas.

El suficiente aporte de nutrientes será fundamental para la correcta hormesis. Estos vendrán a través de tu alimentación y de los productos arriba mencionados.

Cuida tu piel, pues es tu principal conexión, ya no sólo con la roca, si no con el mundo exterior. Si por tu trabajo permanecen en continuo contacto con el agua, suciedad o agentes abrasivos, usa guantes.

Y recuerda que a través de la visualización podrás entrenar el proyecto son gastar piel, como hacía Adam Ondra para Silence.


 

[Nota extraída de Pasoclave.com]